Oscar Castillo

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Padre Oscar Castillo was born in Saltillo, Mexico.  He received his formation training through the Seminary of Matamoros, Institute of Theology and the Seminary of Saint Joseph of the Archdiocese of Guadalajara in Jalisco, Mexico.  He was ordained to the Sacred Order of the Priesthood on January 12, 2001 by Fr. Jose Raul Vera Lopez, Bishop of Saltillo.

Soy el Padre Oscar Castillo. Nací en la ciudad de Saltillo, Coah., México.  Recuerdo que desde muy pequeño mis Padres, Alfonso y Lucía, nos enseñaron la vida de Dios y nos llevaban a participar en las actividades de la Iglesia. Si hoy pudiera describir esos momentos, tendría que compartirles que fue una etapa donde la vida de Dios la descubrí poco a poco a través de del amor de mis padres, de su ejemplo, de su compromiso.

Desde muy temprana edad sentí el llamado a servir a Dios de una manera especial, y fue así como a los 16 años inicié la aventura del camino de Dios para llegar a ser sacerdote. Estuve en el Seminario Diocesano de Saltillo en la etapa de humanidades; mis estudios de Filosofía los realicé en el Seminario de la Diócesis de Guadalajara; los últimos 4 años de estudio fueron en el Seminario de la Diócesis de Matamoros donde curse la etapa de Teología.

Fui ordenado sacerdote para la Diócesis de Saltillo, dentro de la Iglesia Católica Romana, el 12 de enero de 2001. Serví por 5 años en algunas comunidades de esa Diócesis.

El Señor me tenía reservadas muchas cosas todavía. En la búsqueda de ser una persona plena que sirviera plenamente a Dios, dejé de ejercer el ministerio sacerdotal. Fue una experiencia fuerte y enriquecedora. En esta etapa de mi vida conocí a la que hoy es mi esposa, Delia. Decidimos unir nuestras vidas y formar una familia. Este hecho hizo que nuestra Iglesia, la Iglesia católica Romana, nos apartara de poder servirla. Iniciamos un camino seguros que Dios nos había regalado unos dones que en su momento pondríamos al servicio de la comunidad. Dios bendijo nuestro matrimonio con la llegada de una preciosa niña, Romina. Esto sólo confirmaba ese gran amor de Dios para nuestra familia.

Hoy seguimos siendo parte de la Iglesia Católica en  esta comunidad que nos abrió sus puertas. Soy sacerdote, estoy casado con una maravillosa mujer, tenemos una adorable hija y descubrimos que el tiempo que Dios nos tenía reservado es este. Queremos servirle y dar testimonio de su amor a la comunidad.

Como yo me he sentido bienvenido en esta comunidad, los invito a que vengan, nos conozcan y juntos caminemos hacia Dios en comunidad.

Que el Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro y nos conceda su paz.

Su hermano y  servidor

Oscar Castillo